Nuestro granito de arena

Muchas veces pensamos que las cosas “nos las tienen que dar hechas” para que sean aplicadas de manera efectiva en el ámbito de nuestro trabajo. Nada más lejos de la realidad, en no pocas ocasiones las normas que rigen el funcionamiento de una organización como es la Administración Pública parten de la base, es decir, de los empleados.

En materia de igualdad no deberían ser sólo las Leyes, Reglamentos e Instrucciones de uso interno las que rigiesen a la hora de aplicar criterios de igualdad para desarrollar nuestro trabajo. Las actitudes cuentan y la forma de trabajar puede ser un reflejo en el que los legisladores se fijen para elaborar sus normas.

Desde la posición de empleados públicos podemos actuar de dos maneras para implementar un ambiente de trabajo más igualitario. Amén de seguir las normas que desde las más altas instituciones se elaboran, nuestra conducta puede determinar en gran medida como se logra una sociedad más igualitaria, y por ende, más justa.

La primera de las maneras tiene que ver con el trato a nuestros compañeros y compañeras. En el día a día se pueden ganar muchas batallas por la igualdad. Así, el relacionarse con hombres y mujeres en nuestro ámbito laboral, valorando a compañeros y compañeras y señalando a los superiores situaciones que puedan ser discriminatorias, estaremos dando pequeños pasos hacia la igualdad real y efectiva.

La segunda tiene mucho que ver con el trato dispensado a los ciudadanos. Todos hemos sido ( y seguimos siendo) usuarios de las Administraciones Públicas. No resultará difícil recordar la buena sensación que nos queda cuando un funcionario nos atiende amablemente y sin efectuar trato discriminatorio alguno. Por el contrario, todos hemos tenido en alguna ocasión esa mala sensación de trato distante y frío, algo que, afortunadamente, está siendo cada vez más marginal.

En definitiva, aplicando un trato no discriminatorio a nuestros compañeros y conciudadanos, y señalando a los superiores las situaciones en que pueda existir algún trato injustificadamente desigual, podemos sumar, a base de pequeños esfuerzos, en favor de alcanzar una sociedad más equitativa.

Publicado por Rafael Gonzalez Casero

Soy funcionario de la Diputación Provincial de Toledo desde octubre de 2020. Llevo toda mi vida dedicado a la Administración Pública, primero en el Ejército y después en la Policía Local. Más de 20 años que me han dado una visión global de como funciona nuestro país a través del desempeño de diferentes puestos.

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